• Más de 20.000 autónomos cántabros estarían afectados por la subida de los costes
    energéticos: un sobrecoste equivalente de más de 3 millones de euros al mes y cerca
    de 37 millones al año si la mitad del colectivo soportara el incremento tipo analizado
    por UPTA
  • Cuatro depósitos de 60 litros cuestan ahora 108 euros más al mes; una subida del 20%
    sobre una factura eléctrica de 200 euros añade otros 40 euros: 148 euros mensuales y
    1.776 euros adicionales al año

UPTA alerta del fuerte impacto que la escalada de los carburantes y de la electricidad está
teniendo sobre los trabajadores autónomos de Cantabria y estima que más de 20.000
profesionales y pequeños negocios estarían especialmente expuestos a estas subidas por
depender directamente del vehículo, de la electricidad o de ambos para desarrollar su actividad.
La dimensión económica es enorme. Si la mitad de los 41.589 autónomos afiliados en Cantabria
soportara un sobrecoste equivalente a los 148 euros mensuales del supuesto analizado por
UPTA, estaríamos hablando de más de 3 millones de euros adicionales cada mes y cerca de 37
millones de euros al año.
UPTA reclama al Gobierno una intervención inmediata para contener los precios de la energía y
los combustibles, especialmente en aquellas actividades que dependen directamente de ellos
para poder trabajar.
Tomando como referencia un carburante a 1,50 euros por litro antes de la actual escalada, llenar
un depósito de 60 litros costaba alrededor de 90 euros. A un precio de 1,95 euros, ese mismo
depósito alcanza los 117 euros.
Son 27 euros más por depósito. Un autónomo que llene cuatro depósitos al mes pasa de gastar
aproximadamente 360 euros a 468: 108 euros adicionales cada mes y 1.296 euros más al año.
Para electricistas, fontaneros, instaladores, repartidores, comerciales o profesionales de
mantenimiento, el vehículo no es un lujo. Es una herramienta imprescindible para desplazarse,
transportar materiales y llegar hasta sus clientes.
Neveras, hornos y climatización: electricidad que no se puede apagar
La electricidad supone el otro gran frente para miles de pequeños negocios cántabros. Tomando
como ejemplo un establecimiento que venía pagando 200 euros mensuales, una subida del 20%
elevaría su factura hasta los 240 euros: 40 euros más al mes y 480 euros adicionales al año. El

impacto concreto dependerá del contrato y del consumo de cada negocio.
Sumando ambos ejemplos, el sobrecoste alcanza los 148 euros mensuales y 1.776 euros al año
por autónomo. Carnicerías, pescaderías, supermercados y comercios de alimentación necesitan
mantener cámaras, vitrinas, neveras y congeladores. Bares, restaurantes, cafeterías y
panaderías necesitan hornos, cocinas, extracción, refrigeración, maquinaria y climatización.Eduardo Abad: “Estamos hablando de cerca de 37 millones de euros que salen del bolsillo de
los autónomos cántabros”
El presidente de UPTA España, Eduardo Abad, advierte que, “no podemos seguir pagando cada
mes más simplemente por poder trabajar. Si trasladamos este incremento a la mitad de los
autónomos cántabros, estamos hablando de más de 3 millones de euros cada mes y cerca de 37
millones al año. Es dinero que sale directamente del bolsillo de los autónomos y de los pequeños
negocios.
“Al autónomo que necesita una furgoneta no se le puede pedir que deje de repostar, igual que
a una carnicería no se le puede pedir que apague sus cámaras frigoríficas o a un restaurante que
deje de encender sus hornos. No estamos hablando de lujos: estamos hablando de poder
trabajar”.
UPTA considera que cualquier intervención debe prestar especial atención a los autónomos cuya
actividad depende directamente del vehículo y a los pequeños negocios intensivos en consumo
eléctrico.
“El Gobierno tiene que actuar ya. Cada euro que suben la energía o los carburantes se come
directamente el margen del pequeño negocio. No podemos permitir que trabajar se convierta
en una actividad cada día más cara y menos rentable”, concluye Abad.