- El acceso a una vivienda asequible, la protección de los pequeños locales comerciales y la pervivencia del sistema público de pensiones, entre las principales reivindicaciones del colectivo.
- La organización denuncia los reiterados incumplimientos en materia fiscal, cotizaciones y protección social, y exige a las fuerzas políticas que asuman sus responsabilidades con el colectivo autónomo.
- La organización denuncia la negativa de las empresas a negociar acuerdos de interés profesional que garanticen mejores condiciones laborales para los autónomos económicamente dependientes (TRADE).
- UPTA reclama una solución para los 100.000 mutualistas que quieren incorporarse al RETA y una cotización adaptada para músicos y artistas con bajos ingresos.
Camargo, 5 de noviembre de 2026.- La Unión de Profesionales, Trabajadoras y Trabajadores Autónomos (UPTA España) eleva el tono de sus reivindicaciones ante la huelga general del próximo 11 de noviembre, convocada por los sindicatos, y denuncia los reiterados incumplimientos del Gobierno de España con los trabajadores y trabajadoras autónomas. La paralización de la reforma fiscal, el desarrollo incompleto del sistema de cotización por ingresos reales, la falta de avances en la protección por cese de actividad y la ausencia de un subsidio para mayores de 52 años han agotado la paciencia de una organización que considera inaceptable que los compromisos adquiridos en las mesas de diálogo social continúen sin materializarse.
UPTA advierte de que el Gobierno no puede seguir exigiendo esfuerzos económicos y contributivos a los autónomos mientras aplaza las reformas que deberían traducirse en más derechos y una mejor protección social. La organización recuerda que el nuevo sistema de cotizaciones nació con el compromiso de establecer una contribución ajustada a los ingresos reales, mejorar las prestaciones y corregir las desigualdades históricas con los trabajadores asalariados. Sin embargo, su desarrollo continúa incompleto, mientras determinados colectivos, como los autónomos societarios y colaboradores, han soportado importantes incrementos en sus cuotas sin que se hayan producido avances equivalentes en materia de protección social.
En el ámbito fiscal, UPTA acusa al Ministerio de Hacienda de incumplir los compromisos adquiridos con las organizaciones representativas del trabajo autónomo. La implantación del IVA de franquicia, la simplificación de las obligaciones tributarias y la revisión de las deducciones fiscales siguen sin resolverse, mientras los pequeños negocios soportan una carga administrativa y económica que la organización considera desproporcionada. UPTA exige una reforma fiscal que tenga en cuenta la capacidad económica real de los autónomos y reduzca la presión sobre quienes obtienen los rendimientos más modestos.
Especialmente grave resulta, para la organización, el bloqueo de la reforma del cese de actividad. Miles de trabajadores autónomos que se ven obligados a cerrar sus negocios continúan encontrando enormes dificultades para acceder a una prestación por la que han cotizado. A esta situación se suma el incumplimiento del compromiso de establecer un subsidio específico para autónomos mayores de 52 años, equiparable en protección al que tienen los trabajadores asalariados. UPTA considera inadmisible que una persona que ha cotizado durante décadas pueda quedarse sin ingresos ni cobertura económica suficiente en los últimos años de su vida laboral.
La organización también denuncia la falta de una solución efectiva para los cerca de 100.000 profesionales vinculados a mutualidades alternativas que reclaman incorporarse al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA). Aunque se han producido avances legislativos para establecer una pasarela de integración, su desarrollo y aplicación siguen sin ofrecer una respuesta efectiva a miles de mutualistas que llevan años esperando acceder al sistema público en condiciones justas. UPTA exige que se reconozcan las aportaciones realizadas durante su trayectoria profesional y que la incorporación a la Seguridad Social garantice pensiones dignas.
Otro de los incumplimientos que denuncia UPTA afecta a los trabajadores autónomos del sector artístico y cultural. La organización reclama que se haga efectiva una cotización adaptada para músicos, artistas y autores con rendimientos netos inferiores a 4.000 euros anuales, atendiendo a la irregularidad y particularidad de estas actividades profesionales. Para UPTA, no resulta razonable que quienes obtienen ingresos tan reducidos tengan que asumir obligaciones contributivas que no se corresponden con su capacidad económica, dificultando su incorporación y permanencia en el sistema de Seguridad Social.
Las críticas de UPTA no se limitan al Gobierno. La organización también señala la responsabilidad de los partidos políticos, a los que exige que abandonen la confrontación partidista y se comprometan a sacar adelante las reformas pendientes del trabajo autónomo. UPTA considera que las necesidades de millones de profesionales por cuenta propia no pueden seguir supeditadas a los intereses electorales ni a los bloqueos parlamentarios, especialmente cuando están en juego sus derechos sociales, sus condiciones de trabajo y sus futuras pensiones.
La organización también denuncia la falta de avances para los trabajadores autónomos económicamente dependientes (TRADE), que desarrollan la mayor parte de su actividad para una misma empresa. UPTA critica la negativa de las empresas a negociar y suscribir acuerdos de interés profesional que permitan mejorar sus condiciones de contratación, descansos, retribuciones y protección frente a situaciones de abuso. La organización considera inaceptable que las empresas se beneficien de la actividad de estos profesionales sin asumir compromisos suficientes para mejorar sus derechos y condiciones de trabajo.
A estos incumplimientos se añaden las dificultades económicas y sociales que afectan al conjunto de la clase trabajadora. El encarecimiento de la vivienda, la pérdida de poder adquisitivo y los elevados costes de explotación están comprometiendo la viabilidad de miles de pequeños negocios. UPTA recuerda que numerosos trabajadores autónomos deben afrontar simultáneamente el alquiler de su vivienda habitual y el del local comercial donde desarrollan su actividad, una doble carga que en determinados casos puede superar el 60 % de sus ingresos. La organización reclama medidas que garanticen el acceso a una vivienda asequible, limiten las subidas abusivas de los alquileres comerciales y favorezcan la continuidad de los negocios de proximidad.
La defensa y pervivencia del sistema público de pensiones constituye otra de las principales reivindicaciones de UPTA, que rechaza cualquier intento de debilitar el sistema público de reparto o sustituir sus garantías por mecanismos privados de capitalización. La organización advierte de que las bajas cotizaciones y las lagunas en las carreras contributivas siguen condenando a miles de autónomos a pensiones muy inferiores a las de los trabajadores asalariados, por lo que exige culminar las reformas necesarias para corregir esta desigualdad y garantizar una jubilación digna.
Ante esta situación, UPTA España llama a los trabajadores y trabajadoras autónomas a participar en las movilizaciones y concentraciones convocadas el próximo 11 de noviembre, atendiendo a las particularidades de sus actividades profesionales. La organización recuerda que los autónomos forman parte de la clase trabajadora y que sus reivindicaciones no pueden seguir quedando fuera de la agenda social y política.
Bajo el lema «Los autónomos tenemos 1.000 razones para ir a la huelga general», UPTA ha elaborado un manifiesto que recoge las principales reivindicaciones sociales y económicas del colectivo y al que se han adherido distintas organizaciones profesionales del sector de la música.
Consulta aquí el manifiesto completo de UPTA España ante la huelga general del 11 de noviembre
Eduardo Abad, presidente de UPTA España, denuncia que «se ha acabado el tiempo de las promesas incumplidas. El Gobierno tiene que cumplir los compromisos adquiridos, los partidos políticos deben dejar de utilizar a los autónomos como arma de confrontación y las empresas tienen que asumir su responsabilidad con los trabajadores económicamente dependientes. No podemos aceptar que se nos exija cotizar cada vez más mientras seguimos sin tener una protección adecuada cuando cerramos nuestros negocios o llegamos a la edad de jubilación. Los autónomos no somos trabajadores de segunda categoría. Tenemos mil razones para ir a la huelga general del 11 de noviembre y no vamos a seguir aceptando que nuestros derechos queden siempre para después».