• UPTA alerta de la baja supervivencia de los autónomos en tarifa plana y reclama una reforma urgente del sistema de incentivos al autoempleo

Camargo, 14 de mayo de 2026.- La Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA), tras analizar la evolución y permanencia de las actividades acogidas a la tarifa plana en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA), considera imprescindible acometer una reforma profunda del actual sistema de incentivos al autoempleo. El análisis de la organización revela que una parte muy importante de las actividades iniciadas bajo este modelo no consigue consolidarse una vez finaliza el período bonificado de cotización.

Actualmente, Cantabria cuenta con 41.236 trabajadores autónomos afiliados al RETA. Según los datos de marzo de 2026, un total de 4.244 autónomos continúan acogidos al sistema de tarifa plana en la comunidad autónoma. Los beneficiarios de esta medida cotizan por la base mínima correspondiente al tramo 1 de la tabla general, fijada en 950,98 euros mensuales. Aplicando el tipo de cotización vigente este año, del 30,60%, la cuota ordinaria asciende a aproximadamente 291 euros al mes, lo que supone cerca de 3.492 euros anuales por trabajador autónomo.

Tomando como referencia los 4.244 beneficiarios activos en Cantabria, el volumen de cotizaciones ordinarias afectadas por la tarifa plana rondaría los 14,8 millones de euros anuales. No obstante, el coste neto real de la bonificación para la Seguridad Social sería inferior, al descontarse la cuota reducida que sí abonan los autónomos beneficiarios.

A este importante esfuerzo presupuestario se suma además el realizado por numerosas comunidades autónomas a través de los programas de “cuota cero”, implantados en distintos territorios y que permiten incluso devolver íntegramente las cotizaciones abonadas durante el primer o segundo año de actividad. Sin embargo, pese a la elevada inversión pública, el análisis realizado por UPTA concluye que el modelo actual favorece el acceso rápido al autoempleo, pero no garantiza la viabilidad real de muchos negocios.

Las estimaciones de la organización sitúan que cerca de la mitad de las nuevas actividades por cuenta propia desaparece antes de cumplir los tres primeros años de vida. El mayor número de cierres se produce precisamente cuando finaliza la reducción de cuotas y los autónomos deben afrontar el coste real de cotización junto al resto de obligaciones fiscales, financieras y comerciales derivadas de la actividad.

Para UPTA, uno de los principales problemas es que no todas las personas que acceden al autoempleo cuentan con la preparación necesaria para sostener un proyecto empresarial viable en el tiempo. El trabajo autónomo requiere experiencia profesional, conocimientos mínimos de gestión, planificación económica, capacidad de adaptación al mercado y una cualificación adecuada directamente relacionada con la actividad que se pretende desarrollar.

La organización advierte además de que la tarifa plana, tal y como está diseñada actualmente, puede convertirse en muchos casos en una auténtica trampa para miles de personas que inician una actividad sin la preparación suficiente ni un proyecto económicamente sostenible. Esta situación termina generando endeudamiento con las administraciones públicas, deudas con proveedores, impagos fiscales y de cotizaciones, cierres prematuros de negocios y un importante impacto personal derivado del fracaso empresarial.

Por ello, UPTA considera que las políticas públicas de apoyo al autoempleo no pueden limitarse exclusivamente a reducir temporalmente la cuota de cotización. Las ayudas deben ir acompañadas de mecanismos que garanticen unas condiciones mínimas de viabilidad y continuidad de los proyectos empresariales. En este sentido, la organización propone vincular el acceso a la tarifa plana a procesos de formación y cualificación previa, acreditación de experiencia profesional o formación relacionada con la actividad económica, asesoramiento profesional obligatorio y la presentación de un plan de negocio con criterios mínimos de sostenibilidad económica.

Eduardo Abad, presidente de UPTA, señala que “la tarifa plana no puede seguir siendo únicamente un incentivo estadístico para incrementar altas en el RETA. Debe convertirse en una herramienta real de consolidación de negocios y generación de empleo estable”.

UPTA insiste en la necesidad de abrir un debate profundo sobre la eficacia real de estas ayudas públicas y evaluar no solo el número de nuevas altas en el RETA, sino especialmente la permanencia y consolidación de los negocios creados. “Esta propuesta no significa acabar con la tarifa plana ni con los incentivos al autoempleo. Lo que queremos es mejorar el sistema, conseguir una mayor eficiencia y eficacia de los recursos públicos, reforzar los programas de apoyo a la continuidad de los negocios y minimizar los riesgos de fracaso en el emprendimiento”, concluye Abad.