• La organización exige el desbloqueo inmediato de las reformas comprometidas por
    la Seguridad Social tras nueve meses de paralización

La Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA) denuncia el abandono institucional
que sufren miles de trabajadores autónomos que, tras verse obligados a cerrar sus negocios o
atravesar situaciones de especial vulnerabilidad, quedan fuera de los mecanismos de protección
social por las deficiencias del sistema y la paralización de las reformas comprometidas por el
Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.
Nueve meses después de que se anunciara la apertura de un proceso de negociación para
mejorar la protección social del colectivo, las principales medidas continúan bloqueadas.
Mientras tanto, miles de autónomos siguen encontrando enormes dificultades para acceder al
cese de actividad, carecen de un subsidio específico para mayores de 52 años, continúan
soportando cargas económicas durante bajas médicas prolongadas o siguen sin ver reconocidas
las especiales condiciones de penosidad de determinadas actividades profesionales.
Para UPTA, la situación resulta especialmente grave porque afecta precisamente a quienes más
necesitan la protección del sistema: autónomos que han cotizado durante años y que, cuando
su actividad fracasa, enferman o se acercan al final de su vida laboral, descubren que las
respuestas siguen siendo insuficientes.
El cese de actividad continúa dejando fuera a miles de autónomos
La principal grieta del sistema de protección social sigue siendo el acceso a la prestación por
cese de actividad. Durante 2025, en Cantabria, más de 110 trabajadores autónomos vieron
rechazada su solicitud para acceder a esta prestación. En lo que va de año, ya se han denegado
50 solicitudes, lo que mantiene una tasa de rechazo de más del 55%. En consecuencia, apenas
el 45% de los trabajadores autónomos que solicitan el cese de actividad consigue acceder a esta
prestación.
UPTA considera que esta realidad evidencia el fracaso de una prestación que fue diseñada para
actuar como red de seguridad ante el cierre de los negocios, pero que continúa siendo
inaccesible para una parte muy importante del colectivo. La organización reclama una reforma
integral que simplifique los requisitos de acceso y adapte la prestación a las circunstancias reales
que afrontan los trabajadores por cuenta propia cuando se ven obligados a cesar su actividad.
Los mayores de 52 años, los grandes olvidados del sistema
La situación alcanza su máxima gravedad entre los trabajadores autónomos mayores de 52 años.
Muchos de ellos cierran sus negocios después de décadas de actividad y cotización, pero cuando
solicitan el cese de actividad descubren que las posibilidades de acceder a la prestación son
mínimas. Y quienes ven rechazada su solicitud tampoco disponen de una protección equivalente
al subsidio para mayores de 52 años del que sí disfrutan los trabajadores asalariados.

Esta doble exclusión deja cada año a miles de autónomos completamente desprotegidos, sin
ingresos de sustitución, sin posibilidades reales de reincorporación al mercado laboral y sin una
red de seguridad que les permita llegar a la jubilación en condiciones dignas.
Para UPTA, resulta inaceptable que trabajadores que han sostenido durante décadas el sistema
de Seguridad Social sean abandonados precisamente en la etapa de mayor vulnerabilidad de sus
vidas. La falta de una prestación específica para mayores de 52 años está condenando a miles
de autónomos a afrontar situaciones de pobreza y exclusión social después de toda una vida de
esfuerzo, trabajo y cotizaciones.
Enfermar no puede convertirse en una penalización económica
Otra de las reformas pendientes afecta a los trabajadores autónomos que atraviesan procesos
de incapacidad temporal de larga duración.
La organización considera inaceptable que un trabajador autónomo que lleva más de dos meses
sin poder trabajar por motivos de salud continúe soportando cargas económicas y obligaciones
de cotización mientras sus ingresos se reducen drásticamente o desaparecen por completo. Por
ello, UPTA exige la exoneración automática de las cuotas a la Seguridad Social en los procesos
de incapacidad temporal inferiores a 60 días.
Coeficientes reductores para actividades especialmente penosas
UPTA reclama el desarrollo inmediato de los coeficientes reductores de la edad de jubilación
para los trabajadores autónomos que desarrollan actividades especialmente penosas, tóxicas,
peligrosas o insalubres. Miles de autónomos desarrollan actividades que implican un elevado
desgaste físico y que, sin embargo, continúan sin disponer de mecanismos que permitan
reconocer adecuadamente esa realidad a la hora de acceder a la jubilación.
Continuar mejorando el sistema de cotización y las futuras pensiones
UPTA considera que la paralización de la evolución del sistema de cotización por ingresos reales
supone un freno a la mejora de la protección social de los trabajadores autónomos. La
organización defiende que el desarrollo progresivo de este modelo debe servir para reforzar las
futuras pensiones, mejorar las prestaciones contributivas y garantizar la sostenibilidad del
sistema.
La actualización de las bases de cotización resulta imprescindible para evitar que las futuras
prestaciones pierdan valor real y para continuar avanzando hacia una equiparación efectiva de
derechos entre trabajadores autónomos y asalariados. Por ello, UPTA reclama retomar de forma
inmediata las negociaciones pendientes para el periodo 2026-2028 y seguir avanzando en un
sistema en el que las cotizaciones estén vinculadas a la capacidad económica real de cada
trabajador.
Ante esta situación, UPTA exige al Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones la
convocatoria urgente de la mesa de negociación para abordar las reformas comprometidas y
poner fin a la parálisis.

El presidente de UPTA, Eduardo Abad, denuncia que “miles de autónomos descubren cada año
que el sistema les exige cotizar, pero no les protege cuando realmente lo necesitan. Apenas el
45% de quienes solicitan el cese de actividad consigue acceder a la prestación y, para los
mayores de 52 años, la situación es todavía más dramática porque tampoco existe una
protección equivalente al subsidio que sí tienen los trabajadores asalariados. Después de toda
una vida de trabajo y cotizaciones, miles de autónomos quedan abandonados por la Seguridad
Social, sin ingresos y sin alternativas, condenados en demasiados casos a vivir en condiciones
económicas indignas. Esta situación es injusta, inaceptable y exige una respuesta inmediata”.