• El Observatorio Económico del Trabajo Autónomo de UPTA alerta de que 25% de los
    autónomos españoles son autónomos pobres.
  • Según datos de la Agencia Tributaria, 9.579 autónomos en la Comunidad de Cantabria
    sobreviven con ingresos iguales o inferiores a 670 € al mes.
  • De esos 9.579, más de 6.000, son autónomos con actividad económica frecuente y
    única; el resto son autónomos en pluriactividad, colaboradores o autónomos
    temporales

La UTAC alerta de que en la Comunidad Autónoma de Cantabria existen más de 6.000
trabajadores autónomos que malviven con rendimientos netos de su actividad por debajo de
900 euros mensuales, una situación que evidencia el crecimiento de un colectivo cada vez más
amplio de autónomos pobres: personas que, pese a trabajar intensamente, no alcanzan ingresos
suficientes para vivir con dignidad ni para garantizar su futuro.
Mientras miles de autónomos, que proceden mayoritariamente del sector del pequeño
comercio, sobreviven con ingresos insuficientes, el mercado laboral atraviesa una etapa de
crecimiento. Aunque los salarios no son elevados, los sueldos mínimos del empleo por cuenta
ajena son, de media, al menos 500 euros superiores a los rendimientos que declaran cientos
de miles de autónomos.
UPTA advierte de que las políticas de fomento del autoempleo aplicadas de manera
indiscriminada, como la tarifa plana, ayudas al inicio de actividad e incentivos públicos, entre
otras, han generado unas expectativas infundadas y han empujado al RETA a personas sin un
proyecto definido, sin estructura ni competencias necesarias para generar un negocio viable. En
este contexto, la organización subraya un dato especialmente relevante: más del 60% de los
autónomos acogidos a tarifa plana declaran rendimientos de trabajo inferiores a los 700 euros
mensuales, lo que demuestra que esas iniciativas no generan actividades económicas
sostenibles, sino que empuja a la precariedad a personas que nunca debieron asumir ese riesgo.
Desde UPTA planteamos la necesidad de articular mecanismos reales de apoyo para la salida
ordenada del autoempleo. Para ello, proponemos que el Servicio Público de Empleo Estatal
(SEPE) impulse un sistema, trasladable a todas las comunidades autónomas que, mediante
programas específicos de orientación laboral individualizada, recualificación profesional y
acreditación de competencias, permita a estos trabajadores transitar hacia empleos asalariados
acordes con su experiencia y capacidades.
Para UPTA, impulsar estas medidas no es una renuncia al apoyo al trabajo autónomo, sino un
ejercicio de responsabilidad con las personas trabajadoras autónomas. Defender la dignidad del
trabajo implica reconocer cuándo un proyecto es inviable y ofrecer alternativas reales y seguras.
Apostar por un autoempleo de calidad también significa ayudar a cerrar etapas precarias y abrir
nuevas oportunidades laborales que garanticen estabilidad, derechos y salarios suficientes.

Eduardo Abad, presidente de UPTA, señala que “los datos demuestran que estamos bonificando
pobreza en lugar de ayudar a consolidar actividades viables. La tarifa plana y otras políticas de
impulso indiscriminado al autoempleo se están utilizando, en la práctica, como una vía para
maquillar las cifras de desempleo. Se empuja a miles de personas a darse de alta en el RETA sin
garantías de viabilidad y, en lugar de crear empleo real y sostenible. Se está condenando a estas
personas al fracaso personas a contraer deudas y a iniciar actividades que no les reportan ni el
mínimo imprescindible para vivir. Esta realidad supone un fracaso estrepitoso de la política de
fomento del autoempleo de la última década”.